Exterior
Rediseñados para 2009, los coches BMW Serie 7 lucen elegantes y caros. El 750Li tiene su propia línea del techo, dándole un perfil diferente al del más corto 750i.
La línea del techo del 750Li se mueve sensualmente con el resto del coche a fin de evitar que luzca como un 750i estirado y de cola larga. El resultado es una bella línea del techo. Esta línea es más larga en el 750Li para proporcionar espacio en el compartimiento de pasajeros trasero y el 750Li ofrece más espacio para la cabeza que el 750i.
Otra cosa hermosa son los rines de aleación de 14 brazos. Curiosamente, y de manera frustrante, muchos coches encantadores no tienen los rines que cumplan los estándares estéticos del resto del diseño. BMW está atenta.
El 750Li luce mejor de costado o de tres cuartos. El cofre es largo pero el voladizo delantero es corto; esa larga distancia entre ejes logra eso. Los contornos de la lámina, mezclando superficies cóncavas y convexas, siguen estando ahí, pero son más sutiles de lo que fueron en los BMW de años recientes, y ahora no desentonan. Estos contornos tienen la madurez y la sofisticación apropiadas para un coche como éste. Las salpicaderas están muy bien cinceladas hacia arriba.
Desde atrás hay poco que diga que éste es un notable coche de lujo; luce como cualquier otro en la autopista con su cinta cromada horizontal y unas calaveras grandes. Un pequeño borde sobre la tapa de la cajuela simplemente acentúa más las líneas visto de perfil.
En el frente y por distinción, las barras verticales de la parrilla de riñón están más espaciadas que en otros BMW, pero no funciona del todo. No se hace que un coche luzca más estilizado incrementando el hueco entre sus dientes. Pero desde el compartimiento del conductor eso no lo ve. Lo que ve es un domo de potencia realmente agradable sobre el cofre, sutil y encantador.
Características interiores
El confort, ya sea en los asientos delanteros o traseros, es espléndido en el 750Li. El 750i es cómodo en los asientos delanteros, pero únicamente ofrece 38.4 pulgadas de espacio para las piernas en la sección trasera, esto en comparación con las 44.3 del 750Li. El Serie 7 tiene una cajuela enorme, midiendo 17.7 pulgadas cúbicas en ambos modelos.
Primero lo bueno. Una magnífica iluminación interior. La mejor cámara de respaldo del mundo, incluyendo cámara de vista lateral. Lujo en la piel y en los adornos imitación madera, con tres opciones de detallado interior en madera y cuatro colores de piel Nappa. Las puertas abren con amplitud para facilitar la entrada y la salida. El tablero está bajo, es delgado y resulta encantador en imitación madera de tono negro, con un excelente panel de instrumentos con nítidos indicadores de velocidad, revoluciones, temperatura y combustible. La pantalla con el sistema de navegación y todos sus menús es muy legible, con 10.2 pulgadas contra las 8.8 de antes. Y un volante perfecto forrado en piel, pero como si no, formando parte del paquete Sport ($4,900) con nuestro 750Li.
Pero también hay demasiadas sorpresas e inconvenientes importantes. Sin contar el espacioso compartimiento de guantera, hay tan pocos lugares de almacenamiento que tendrá que utilizar los portavasos para poner cosas básicas. Todo lo que llevábamos era una mini grabadora de casete, un juego de llaves, un control de garaje y algunos boletos, y era mucho pedir a nuestro coche de $110,000 que tuviera lugares para ponerlo. Utilice la consola central, y habrá una pequeña ala levantándose torpemente bajo su codo. Las pequeñas bolsas de las puertas ayudan un poco.
El volante lleva controles de audio, pero no hay botón de “mute”. El control de clima estándar ofrece cuatro zonas, pero manejamos el 750Li durante una ola de calor y el aire acondicionado al máximo no podía enfriar lo suficiente la cabina; lo que es más, se reiniciaba a 70 grados cada vez que se apagaba el motor.
Esas puertas de apertura amplia necesitan una agarradera para cerrarlas fácilmente, ya que apenas puede alcanzar el espacio en el descansabrazos para tirar de ellas. El pretensor eléctrico del cinturón de seguridad, nos “pretensó” de manera molesta cuando lo único que necesitábamos era inclinarlos hacia delante para lograr más visibilidad al entrar en la autopista.
BMW ha reinventado la posición de Park con su control de transmisión en la consola central, poniéndola donde está la reversa en otros coches. Nosotros nunca entendimos como oír el radio y escuchar los comandos de navegación al mismo tiempo, a diferencia de un Dodge sumamente fácil de entender que probamos la semana anterior. Tampoco pudimos ampliar el mapa de navegación ni encontrar calles que podrían haber estado o no. Y fuimos apabullados por el conjunto de preguntas que tienen que contestarse cuando presionamos Menu. Tantas opciones que nunca habíamos sabido que necesitábamos o queríamos, todo con nombres extraños que no describían ninguna función que conociéramos. Lo mismo con los iconos.
Esta es la cuarta generación del iDrive. ¿De que?, ¿Cinco años? Sería más exacto decir que es el cuarto intento de hacerlo bien. BMW presume repetidamente en su comunicado de prensa que es claro e intuitivo. No. Es mejor que antes, pero sigue siendo confuso y complicado y consume enormes cantidades de concentración mientras intenta centrarse en el camino frente a usted. Hemos hablado con propietarios que han aprendido a operar el iDrive de manera efectiva y les gusta. Nosotros le mostramos los pulgares hacia abajo.
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